lunes, 27 de mayo de 2013

XX Agreguerías. Parte XXIX.

DLXI.
Las uvas son racimos aciagos de deseos incumplidos.



DLXII.
Da la impresión de que un grupo de perezosos hace gran bulto.



DLXIII.
Los oportunistas siempre están de más.



DLXIV.
El universo porta orgulloso su penacho de aurora boreal.



DLXV.
Cual heraldo de la Muerte, la ambulancia recorre la calle esparciendo el estruendoso canto fúnebre de las sirenas homéricas.



DLXVI.
La antiquísima caverna se equivocó de ocasión, y en vez de ponerse los dientes, se colocó los colmillos de estalactitas para masticar a sus visitantes.



DLXVII.
La tintorería resuella incesantemente por las prendas que aún tiene que planchar.

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Méx. El autor evoca las antiguas tintorerías de su infancia, las cuales mediante un tubo de escape ubicado en las banquetas, liberaban el vapor. Era frecuente que éste saliera a los pies de los transeúntes que caminaban por la calle. Aún sobreviven algunas en medio de las modernas cadenas tintoreras de la ciudad.



DLXVIII.
Los “periodistas deportivos” son los voceadores de la futilidad.



DLXIX.
Puente de Londres: Mujer gigantesca que se atavía con su velo de novia de niebla.

(Inspirado en la foto de un puente con niebla y los comentarios respectivos del muro de Facebook de Carol Love)



DLXX.
Los fantasmas penan en las volutas de humo del cigarro.



DLXXI.
El algodón de azúcar es un huracán benévolo y dulce para el paladar.



DLXXII.
Dios, de vez en cuando, se prepara al atardecer un algodón de azúcar con las nubes.



DLXXIII.
Cuando las tintorerías antiguas sacaban vapor debajo de la banqueta pensaba en los automóviles viejos que arrancaban con dificultad por la mañana.



DLXXIV.
El penacho es una baraja desplegada de plumas.



DLXXV.
Los profesores que conocen la historia de Blanca Nieves desconfían cuando sus alumnos los obsequian con una manzana.



DLXXVI.
Las erupciones de lava derriten al volcán.



DLXXVII.
Los muertos siempre se llevan las palmas en Semana Santa.



DLXXVIII.
El perro que aguarda afuera de la puerta de la casa, salió tan apresurado a orinar que se olvidó de las llaves.



DLXXIX.
El arpista jala las cuerdas del arco para soltar sus flechas musicales.



DLXXX.
La capital de Georgia se contagió de Tiflis (Tbilisi).





Algodón de azúcar.

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