Poemas, agreguerías, epitafios, poenimios, fábulas, obituarios, sátiras, epígrafes, aforismos...
sábado, 8 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
XX Agreguerías. Parte VI.
CI.
A la camisa le da tanto gusto
que la descolguemos para ponérnosla, que nos agradece sinceramente con —o sin—
las mangas extendidas.
CII.
¡Vaya carretada de aplausos que
se llevó el mosquito por toda la habitación antes de morir!
CIII.
La lolita le hace el sexo oral a su paleta.
CIV.
Las nubes son la ropa interior
que el cielo tiende a secar al sol antes de que llueva.
CV.
El mar es un desierto inmenso
de arena.
CVI.
La guerra es la paz de la
industria armamentista.
CVII.
La palabra “chistorra” me suena
“chistosa”.
CVIII.
Incluso cuando el mago saca un
pañuelo de su bolsillo para sonarse la nariz, pensamos que realiza un acto de
magia.
CIX.
El fumador se convierte en su
propio enterrador cuando llena su pipa con tabaco.
CX.
Acaso el diplomático sea el
único personaje a quien por ningún motivo se le pueden olvidar las
credenciales.
CXI.
El locutor es el merolico de la
radio.
CXII.
Hay locos que ansían el abrazo
entrañable de una camisa de fuerza.
CXIII.
Con las pelotas que nos
rompieron en la infancia llegamos a cuestas a la adultez.
CXIV.
Cuando presenciamos el bostezo
de una mujer hermosa nos contagiamos, y nos queremos ir a dormir con ella
inmediatamente.
CXV.
La comezón es un padecimiento
que se transmite por vía óptica.
CXVI.
Se hace la fila de los trámites
burocráticos, sin saber que al llegar a la ventanilla uno protagonizará su
propia película de terror.
CXVII.
El violonchelista degüella el
sonido.
CXVIII.
El uniforme de las azafatas
incluye un pañuelo que usan para limpiarse discretamente el lápiz labial
corrido, después de merendarse al piloto.
CXIX.
El alacrán aplastado en el piso
es un recuerdo de fósil.
CXX.
La lima es el hijo incestuoso
del limón y la naranja.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
Pero qué broma tan pesada nos jugaron...
Pero qué broma tan pesada nos
jugaron
cuando nos expulsaron de la
nada
hacia la tierra por entre las
piernas.
Ni siquiera nos preguntaron si
queríamos
ser, si queríamos venir a este
mundo:
respirar y morir contra nuestra
voluntad.
Simplemente nos abandonaron a
la suerte:
nos vistieron, nos enseñaron a
fingir
y nos condenaron antes de
nacer.
Si me hubieran consultado, yo
habría
preferido ser un árbol, una
roca o el mar;
no un monstruo arbitrario como
ustedes.
Vivir es la única manera que
conozco
de sobrevivir a esta bendición
maldita
que apenas dura una larga
existencia.
martes, 13 de noviembre de 2012
jueves, 8 de noviembre de 2012
XXV Maxinimias, parajodas, refracciones, desdichos y mandamentadas. Parte 1.
Las
Maxinimias, parajodas, refracciones, desdichos
y mandamentadas son textos que reflejan uno de los elementos fundamentales
de mi carácter: el humor negro, aderezado con el pesimismo y el descreimiento.
Se
trata de pequeñas “distorsiones”, cuya esencia es la sátira. Para conseguir el
efecto deseado, me valgo de la procacidad y el lenguaje soez.
I.
Aclaración.
(Para
responder a la “muy mexicana” pregunta: “¿Y tú de qué te ríes, pendejo?”)
“No me estoy riendo; me estoy
burlando”.
II.
Incluso en las películas, los documentales..., los
alemanes son malos.
III.
Hay niños que no deberían ser educados sino
amaestrados, del mismo modo en que hay profesores —sindicalizados y no—, a los
que deberían regresar al corral del que los sacaron.
IV.
La sociedad está llena de individuos vacíos
quienes creen que la Vida es su fiesta, y que los demás sólo son invitados que
existen para acompañarlos, admirarlos, adularlos... A esta clase de personas no
les interesan los demás. Lo que ellos quieren es un mico disfrazado que les
aplauda con los platillos cuanto dicen y hacen.
V.
Finalmente he encontrado un uso inteligente para
el Smartphone —me refiero
concretamente al BlackBerry. Redacto
en él pensamientos, poemas, poenimios... —desde hace tiempo ya lo empleaba como
despertador. Y quién sabe, quizá algún día lo utilice para telefonear a
alguien.
VI.
La civilización de los blancos fue sumamente
eficaz en el exterminio de los indígenas: a los ancestros los mató con las
armas, y a sus descendientes los asesina actualmente con los vicios que les
transmitió: el alcohol, la droga, el juego...
VII.
Adaptar al cine una novela o un cuento es relativamente
fácil. Lo difícil es hacerlo con un poema —que no sea épico.
VIII.
Esto de las “relaciones
virtuales” me gusta casi tanto como las “chaquetas mentales”.
IX.
Ser poeta es querer comprar el mundo sin monedas en el
bolsillo —roto.
X.
No comprendo por qué la gente se empeña en asistir al
psicólogo, y dilapidar su fortuna, si por muchísimo dinero menos puede acudir a
una “estética” (peluquería) a desahogarse, y de paso, recibir un corte de
cabello que la hará sentir mejor —hasta revitalizarla— cuando se vea al espejo.
XI.
Los centros comerciales son las
nuevas plazas —aquí se congrega la gente para lucirse, divertirse,
“levantar”... La única diferencia es que en lugar de quiosco hay tiendas,
restaurantes, cines...
XII.
El
éxito de toda relación humana estriba en no relacionarse.
XIII.
Tú
y yo.
Es absurdo que “tú” pretendas
ser la persona más importante de mi vida. La persona más importante de mi vida
soy “yo”.
XIV.
Voy a regresar al mundo por
algunos días. Quien quiera verme, ya sabe dónde encontrarme: en mí mismo.
XV.
La preposición adecuada para el verbo casar —más utilizado
como pronominal, casarse—, no debería ser “con” sino “contra”. Así, pues: —¿Contra
quién te vas a casar? —Me voy a casar contra...
XVI.
Ya es suficiente que me paguen
por lo que detesto hacer, como para que ahora quieran pagarme por hacer lo que
amo.
XVII.
Siempre recuerdo a la gente que
me ayudó. Nunca olvido a los que no lo hicieron.
XVIII.
Con la humildad que me
caracteriza, te digo que yo no soy nadie ¡para aguantar tu pinche carácter
voluble!
XIX.
Los hombres seguimos siendo tan primitivos como lo éramos
hace miles de años. Unas hermosas piernas nos hacen el día.
XX.
Las redes sociales son el medio ideal para enterarse de todo
y, al final, no saber nada.
XXI.
Pensándolo bien, no todo fue malo: también hubo cosas peores.
XXII.
Me gusta ser una buena persona casi tanto como ser un hijo de
la chingada.
XXIII.
Puedo alburear en tres idiomas
diferentes, si dispongo de un interlocutor medianamente versado en español, francés
(belga) e ingles... inglés...
XXIV.
Hay noticias malas de los demás que no pueden ser sino buenas
para uno.
XXV.
Decagálogo. Mandamentada (1).
Hay que mandar a la verga o romperle la madre a quien
debamos, para no desquitarnos con los demás.
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